Monday, January 02, 2006

Nada Que Decir y Tanto


Entre los 12 y los 16 las vacaciones dominaban mi
existencia...

Me pasaba la primera mitad del año en reminiscencias
entusiastas que iban languideciendo en nostalgias a medida que
se acercaba julio...y la otra mitad entre pálpitos expectantes
a medida que se acercaba febrero...el mes completo que mi
padre nos regalaba para gozar de las playas de la cuarta
región.

Y una vez instalada la familia a orillas de esas olas que aún
amo y siempre extraño...yo me volvía simplemente loca...de
sol, de música, de pecadillos impíos por eso de escaparme cada
noche dejando a mi hermana -buena y obediente como nadie-con
el alma en vilo...y de amor....mucho amor...

Porque a los 12 de pronto descubría que me gustaban los
hombres...y que mi corazón se iba a convertir en dictador
vitalicio....y de ahí en más...ser quien soy ha tenido siempre
un ingrediente de montaña rusa...

El tema es que, desde que tengo recuerdos de esas playas,
había una parte que detestaba sobremanera de las vacaciones...

..la última noche...

La última noche me sobrevenía una tristeza que se iba
profundizando a medida que las horas avanzaban hacia el
alba...y se iba entremezclando con una rebeldía que crecía con
los segundos y contra nada en particular...

Nunca quise volver al colegio...se me hacía una tremenda carga
retornar a mi vida aburrida de niña modelo con notas que jamás
bajaban del seis...a mi entorno lleno de desapasionamientos y
"qué dirán"...a los horarios establecidos...a la rutina...al
compás de espera...

Por contraste...las noches eternas de flippers, amigos que
iban creciendo con uno, baile, fogatas, música y miradas que
se entrecruzaban tímida o abiertamente, según me lo permitiera
la timidez que de a poco y sin darme cuenta fui dejando de
lado, me parecían simplemente perfectas...

Por todo eso, la última noche en Morrilllos siempre me era
detestable e, invariablemente, a la mañana siguiente, mientras
sentada en el asiento posterior del Chevette observaba cómo
cruzábamos la barrera de salida para enfilar nuevamente hacia
el sur, tenía que morderme el labio inferior y mirar fijamente
el mar hasta que se perdía justo antes de la cuesta que lleva
al puente que anuncia Socos...

..y siempre un par de lágrimas se me caían cuando los demás
integrantes de mi familia no miraban, y me envolvía un
silencio espantoso, porque no podía más que repetir "estoy
triste, estoy triste", como letanía, al oído de mi hermana...o
sólo para mí...mientras mi madre no paraba de parlotear
intentando subirse y subirnos a todos el ánimo (porque ahora
sospecho que a todos nos pasaba un poco lo mismo).

Pero el verano que cumplí 12 tuve mi primer pololo...

Morrillano, obviamente...

..y músico, por cierto...

Y ahí se me agregó otra gran debacle al fin del verano, porque
cuando crucé la barrera ese año...a las tristezas antes
descritas, se le agregó la total incerteza sobre volver a ver
sus ojos o escuchar su música...

Ese fin de verano detesté dejar atrás los besos y abrazos de
la conquista de turno, detesté dejar atrás las mariposas que
cada noche, mientras me ponía mi jardinera de mezclilla y me
echaba brillo de frutillita en los labios, me invadían el
estómago, detesté dejar atrás el olor a chicle Dos en Uno de
menta y Coca-Cola que él siempre tenía cuando apenas me tocaba
la cara para saludarme frente a la vigilante mirada de mi
primo mayor...detesté intuir que, de ahí en más, si la
"relación" sobrevivía a los avatares de sumergirse en la
realidad de los horarios y distancias capitalinos, de todos
modos ya no sería lo mismo...

Y recuerdo que la carretera del último día de febrero del '84
generaba tanto calor que se veían espejismos de agua sobre
ella...tal como hoy...mientras me dirijo al sur...y lo único
que pensaba entonces era cuánto me había gustado el primer
beso que me dio cuando tiré a la niña modosita por la borda y
decidí escaparme de los ojos de Renato, y lo mucho que me
habían gustado los que le siguieron cuando decidí que iba a
ser mejor que ninguno de mis primos se enterara de que tenía
"pololo con beso"...

..y luego pasé a rememorar lo feliz que me hacía observarlo
tocando su guitarra intuyendo que había nacido para su
música... y de ahí en adelante...ya a la altura de la
bifurcación hacia Tongoy...la sola idea de no controlar el
futuro...para saber si lo volvería a ver... me produjo un
terror helado y me atacó una pena desganada...que me duró
hasta que él llegó a Santiago una semana después y me llamó,
claro *sonrisa*...

Y así hasta los 16...siempre detestando el fin del
verano...siempre algo asustada de que mi conquista terminara
junto con el fin de la temporada estival....

¿Qué a qué viene todo esto?

Hmm...han pasado trece años desde mi último verano
adolescente...y anoche, curiosamente, reviví a esa niña triste
de fines de febrero...

Estos Viernes que se han sucedido desde mediados de julio me
regalaron unas largas vacaciones...y, como siempre, por
supuesto tuve una conquista...y como siempre que la historia
ha de valer la pena...esta vez también se trató de un
músico...

Y, lógicamente, esto se dio también de noche y con un halo de
prohibido cercando la historia...si bien ahora era yo la que
me miraba de manera algo reprobatoria...porque Renato se casó
y se fue a vivir a México...

Y...como siempre...mis vacaciones tuvieron que llegar a su
fin...y ahora en la carretera, al igual que cuando era
adolescente, voy medio triste, temiendo no volver a verle y
recriminándome un montón de cosas que me callé...

Porque resulta que ahora, con la inseguridad de no saber si se
me va a regalar otro interludio con olor a verano de almas,
caigo en la cuenta de que nunca me aseguré que supiera lo
mucho que atesoro esta historia...y las razones de ello...

Porque me callé que amo sus saltos porque me permiten espiar
al niño que lleva dentro...porque no tiene idea de que yo
nunca, hasta ahora, había hecho algo divertido y sonriente de
las piruetas en la cama, porgue no le expliqué que jamás me
había topado con alguien de mirada límpida y no reprobatoria
cuando me desbordan mis excesos de niña mal criada con visos
de ninfómana en ciernes...

..porque adoro que sea hombre hecho y derecho cuando la
situación lo amerita...

..porque le creo cuando desmiente los cometarios
malintencionados de un par de arpías y de sus amigos...

..porque con un solo comentario me enseñó a observar a los
niños...

..porque jamás pensé en lo desfachatada que podía llegar a ser
hasta que me lo topé en una escalera...

..porque es un descarado capaz de morderme la oreja mientras
intento concentrarme en un blues con el que siempre quiero
impresionarlo...

..porque se va con decisión de hombre, pero me pide ir a casa
con entonación de niño tímido e inexperto...

..porque con sólo pedirme un cigarro alimenta mi ego frente a
su público...

..porque me aseguró que le encantaba mi forma catete de
enfrentar ciertos asuntos...

..porque me dijo que mis ojos eran lindos y esta vez no me
sonó a falta de creatividad...

..porque me escribió un gran beso en medio de su ajetreo de
fin de año...

..porque tiene memoria y asertividad para los detalles y
porque me sobresaltó una y cien veces haciendo públicas
referencias en clave a mis relatos y nuestras conversaciones
privadas...

Esas son las razones...cuando las pienso me sonrío...pero
termino con un mohín medio infantil en el gesto...y es que
esta historia fue bella, pero me rebelo a usar el indicativo,
aún quiero el subjuntivo...pero se me acabaron las
vacaciones...y ahora me agarra la mala onda pues intuyo que
esto ya está decidido y no se me consultó mi opinión...como
cuando mi papá espetaba "se acabaron las vacaciones"...

Igual que de los 12 a los 16...estoy rebelándome contra nada
en particular..odiando un poco el tiempo...

..hasta descubrir en qué termina esto...

..o si ya terminó del todo...
***
(31 de diciembre del 2001)

4 Comments:

Blogger Piranda said...

Hooooola Maca. Feliz año. No nos hemos podido dar el abrazo correspondiente igual tiene que ser muy delicado ya que tengo los hombros completamente quemados porque me quedé dormido en la playa usando una polera musculosa y me quedaron dos manchones blancos y tres manchones color jaiva. Mi regalo de año nuevo será confidenciarte el mantra yoguístico que me repito constantemente en silencio y para mis adentros: YO ME AMO EXACTAMENTE COMO SOY o en tu caso podría ser DIOS ME AMA EXACTAMENTE COMO SOY o los dos. No sabes como calma y armoniza la vida. Beso

12:05 PM  
Blogger nerd-son said...

Dado las remembranzas de aquellos fines de vacaciones, no me quedo mas que ponerme melancólico. Siempre mis finales de verano fueron con muchas amistades, intercambio de teléfonos y direcciones(reales y/o virtuales). Aquella sensación de perdida de las amistades, aunque son “amistades” ultra reciente.

La ultima vez me ocurrió de sufrir una despedida fue en El Bolsón(febrero 2005), amigos, chelas y mas (me costo la despedida)

Bueno.....

Feliz año nuevo, Macarenaxxx y seas muy feliz

4:53 PM  
Anonymous Anonymous said...

Recuerdos, palabras,
Caras, olores,
Frases, colores,
Playas, sermones.
Palabras que al darte quiero pensar. Que en tus pensamientos puedo entrar.
X.
(PD: son 5 cuerdas)

10:57 PM  
Blogger Maxsand said...

claro, ahora son cinco...algunas cosas cambian...otras no...las sorpresas, siempre las sorpresas...qué bien!

1:08 PM  

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