Tuesday, March 28, 2006

¡Qué Osada!


Soy como Fredy Turbinas. Hace cuatro semanas le saqué las rueditas a mi bicicleta. Y de seguro voy a seguir teniendo caídas, pero el que no se cae no tiene historias...y un amigo una vez me dijo que hay que llegar a viejo con anécdotas de vida. No de esas que se cuentan en tardes regadas de domingo, sino de esas inconfesables...o incluso irrelevantes...pero siempre íntimas...De esas que –si tienes suerte- te van a sacar una sonrisa en la silla de ruedas, sea en el jardín con los nietos o en la casa de acogida, lo mismo da, pero que te van a hacer feliz rememorando algún día...
Una sonrisa. Eso es lo que me está despertando este capítulo, no tengo idea si de una gran historia o simplemente de otro de esos pilotos fallidos de los que, cuando ando tristona y disgregada, me da por pensar que llenan mi existencia.
Entro al bar como siempre, dispuesta sólo a beberme un par de horas y prolongar la buena música hasta que sea otra vez momento de matar un sábado...Y ahí estaba, sentada disimulando bostezos, equilibrándome sobre las rueditas de apoyo, pensando en los “y si...” e “y si no...”. Sintiéndome aún a casi un año como la viuda de un gran amor desconsolado...
Miro la hora y me fumo mentalmente el cigarro que me estoy prohibiendo sólo para forzarme a tomar nuevamente las riendas de mi vida...“¡Hooooola!” Apareces en el vano de la escalera y la mordedura de labio inferior instintiva, más el piquero a mi vaso...me dicen antes de saberlo que te reconozco. Uno o dos malos pensamientos se cruzan por mi cabeza...y tengo ganas de tocarte de inmediato la nariz...Tienes cara de sabértelas por libro. Y yo...tengo ganas de jugar. Pero no me ves. Así que bailo con mis amigas y te veo caminar por el bar, por la pista...con tus amigos...como si fuéramos quinceañeros. No te olvido, pero decido pasarlo bien, así que bailo sin observarte demasiado. ¡Para historias truchas no estoy!
Después de un par de horas, me acerco a la barra. “¡¡¡Hola otra vez!!!”
No sé si yo te vi y me acerqué o si llegaste. Como sea...intento ....¿Qué intento? Nada. No intento nada. Como siempre que un tipo me pega fuerte....me paralizo y no intento nada...Pero tú sabes. Sabes harto. Así que hablas...y yo me dejo envolver en una conversación sin sentido en la que de pronto me encuentro hablando boludeces de las que no sé un ápice. ¡Dime qué cresta hago yo hablando de autos! ¡Dios! Vale. Me gusta tu nariz. Y a esta distancia me gusta cómo se ven tus ojos flanqueándola. Así que, ok, hablemos de autos y de motos y de ski...
Eres un bofe. LO denso. Tal y como me gusta. Esto parece un reto. No me doy cuenta y ya ha pasado una hora...¡¡¡¡¿¿¿dos???!!!!!
Bailamos. Me la haces fácil. Siempre me siento cómoda bailando. Te acercas demasiado. ¡¡¡Ole!!! Muevo la cabeza justo a tiempo y tu cara se pierde en mi cuello. Vuelta. Sonrío. Que no se note que me asusté por medio segundo. ¿Darle un beso a un desconocido? Bueh... quizás alguna vez... hace tiempo... antes ... ahora no... hace tiempo... años.... que ya no...
La música sigue. Ya no conversamos. Sólo bailamos. Tú te acercas y yo te doy una, dos, tres verónicas que sacarían aplausos en cualquier plaza madrileña. Pero me estoy cansando de este juego. Esto ya parece cueca...corre-que-te-pillo...No estoy para huevadas. Tengo 33. OK, ¿quieres un beso? Tengo 33. Hace rato que no tengo una historia nueva. Sólo re-runs que me llenan de culpas, así que...dale...¿quieres un beso?...ok...
Me concentro en tus ojos. En la punta de tu nariz...y…Yyyyyyyy...¡¡¡cresta!!! ¿¿¿¿¿Dónde se fue todo el mundo?????
Me encantan los primeros besos. Son torpes. Las bocas siempre parecen más grandes, más incómodas y más insípidas de lo que realmente son. Entonces...me dan ganas de explorar nuevamente...y averiguar si el primero es menos malo que el segundo....y si el tercero sale algo mejor....Sólo por eso del primero paso al segundo y luego busco tu boca por tercera vez.....no es que me gustes...
Claroclaro. ¡Falso!
Falso como la mentira que quiero empezar a contarme desde el segundo exacto en que decido dejar de mirar la punta de tu nariz para cerrar los ojos y atreverme a dejar atrás al niño de los silencios...Y es que...desde el minuto en que entraste por la puerta sabía que esto iba a pasar...y que me iba a encantar...
La noche se alarga. Hay una falta de pudor irreproducible en estos besos conversados a vista y paciencia de tantos amigos comunes. Esto va a terminar mal...lo intuyo...
-Hey...yo no ando buscando una historia-. Splash. El balde de agua fría me despeina el ánimo y me agua la sonrisa. Pero me repongo. -Y quién cresta querría tener algo contigo-, la respuesta es rápida, certera, con know-how...Y un beso más te deja sonriendo como un soso...
Una hora y media más tarde se te olvida que no andas en busca de historias. Pero a mí no. Además...me pesan las mías… -Dame tu teléfono...-, y sacas como pistola tu celular. -Dame tú el tuyo y yo veo si te llamo-, saco a relucir todos mis miedos, disfrazados de “yo la llevo”. Con cara de “me saqué el gordo de la lotería” me das tu tarjeta, ¿no es acaso el sueño de cualquier tipo? Besos prometedores acompañados de un “no quiero que mañana me llames”...Si yo fuera hombre, creo que me encantaría...
Pero soy mina. Y lo único que hice en ese minuto, con esa frase, fue parapetarme, gritar a los cuatro vientos que vengo de vuelta, que ando caminando medio herida, que ya no creo en ilusiones...y que las historias lindas...no existen...
Y mientras guardaba tu tarjeta en el bolsillo de mi pantalón y te miraba con cara de “yo gano”...sólo pensaba en el imbécil que te precede. El que sí se marketeó como en busca de una historia...y no de cualquier historia...sino una conmigo...En el que terminó comunicándome por Messenger -como si fuéramos quinceañeros y no hubiésemos pensado en un futuro perfecto y eterno juntos- …que había “conocido a alguien”…
Y las rueditas de mi bicicleta sonando y sonando mientras intento avanzar....La tarjeta entrando a mi bolsillo y en mi cabeza las rueditas no paran de sonar: (¡¡¡¿¿¿Cómo “a alguien”??? ¿Qué significa “conocí a alguien”?...Uno conoce a gente todos los días....y no por eso le dice por Internet a su pareja que la deja y se va con otra...Que se va y que le importa un comino los sueños construidos... los compaces de espera... los besos lentos... la tolerancia... el querer ser mejor... comprensiva y tanta otra huevada que hice durante dos putos años... para nada... ¿Para nada?...No, baby, sorry, para esto, para llegar a un bar y agarrarme con know how y parapetada tras una enorme barricada de temores al tipo más rico del lugar....y no querer nada a cambio... sin amor... sin cariño... sin expectativas,... sin ternura.... sin pudor ni vergüenza... para eso soy grande...¿no?)
Así que, eso....Hago lo que se me da la gana...y ya. No me pasa nada...¿viste? Te doy un beso y no me pasa nada, ¿viste? Claro-que-no-me-mires-con-esos-ojos-profundos-desde-el-punto-exacto-donde-comienza-tu-nariz-porque-entonces-se-me-va-a-la-cresta-la-pose-y-me-derrito-si-sonríes-como-niño-malo...
El viernes se acaba en un silencio complicado de mi parte y decisión -que ya he visto en otros lados-
en tu “nos vemos” acompañado, justo-ahora-por-la-cresta, de un beso en mi nariz. ¿Por qué cresta los hombres cuando no quieren nada te dan un beso en la nariz o en la frente? ¡¡¡Que ganas de matarte!! Qué ganas de mandarte a la mierda...Qué ganas de haber sido honesta.
Honesta para haber dicho “mira (¡huevón!), si te doy un beso, si dejo que me toques...no es porque sea una guarra, es porque de tanto en tanto y cuando menos me lo espero...un tipo aparece...y pierdo el piso...y me hundo en un algo desconocido y rico...y me importa nada todo....y ya no hay más...pero sólo cuando un hombre es bien hombre y me gusta...porque, en general...los hombres son predecibles y eso me aburre y más veces que no sólo me producen bostezos...así que hazte cargo de que me gustas aunque yo no sepa por qué ni esté segura de querer averiguarlo....así que no te vayas....justo ahora no te vayas....porque ....conocerte...me encantó (¡huevón!)”.
Pero no. Mi viejo me compró cuando niña una polera de Joe Cool. Y me cagó la vida con esto de la pose. Así que...cara de póquer ante el beso en la nariz y ¡¡¡Adios!!!
Me paso el sábado malhumorada. Detesto conocer a alguien que me mata y saber que no lo voy a volver a ver porque jugué todas mis cartas mal. Para el lunes el mal humor se transforma en ira, y decido sacarte de mi cabeza. El martes ya no me importa nada. Junto con vomitar mi rabia contra el torpe de mi ex y decirle que no vuelva a comunicarse jamás en la vida conmigo, decido hacer de tripas corazón. y llamarte; bajar la cabeza y llamarte...
¡¡Pero la puta tarjeta se perdió!!!
Así que en eso me quedo un rato. Odiando a mi ex, maldiciéndote a ti porque no vuelves para darme otro beso y detestando mi torpeza, mi orgullo y mi mala suerte.
Pero llamas. Te toma una semana, averiguas...y llamas. Y te apareces como si nada, como si tu nariz, tus ojos malos, tus pecas, tus historias del terremoto, tu “eran puros indios”, tu espalda, tus comentarios inseguros y tu media sonrisa no me fueran a hacer temer...
Y te miro arreglar mi bicicleta. La real y la que llevo a cuestas. Y sin siquiera mediar un segundo, mientras tú estás con un martillo y un destornillador, decido olvidarme por un rato de los temores, de lo que ya fue, de las expectativas, del cansancio y la neurosis...qué se yo...me olvido un rato de tanta tontera....
Y aquí estoy. Como Fredy Turbinas después de sacarle las rueditas a la bicicleta. No tengo idea qué es esto. Me toma por sorpresa. No creí que alguna vez fuera a atreverme otra vez a caminar tranquila...a sabiendas de que en la mochila llevo mil historias a medias y otras tantas que de enteras llegaron a su fin...
Así que, aquí estoy. Haciéndome todavía la cool. Sin ganas de hacerme expectativas ni presentar exigencias...porque no me da la gana. Haciéndome la dura, tratando de hacerte creer que esto es algo que hago todos los días. Y sonriendo. Sonriendo mucho. Porque dormir contigo y despertar abrazada, maloliente, cansada -aunque no llegue a aceptarlo jamás a viva voz-, me hace muy, pero muy, bien...

(12 de abril del 2005)

8 Comments:

Blogger Abril_de_otoño said...

genial......

me gusta fredy turbinas,
soloq ue ahun no le quito als ruedas a mi bicicleta,,,


grax por el post...



abril.

5:27 PM  
Anonymous Anonymous said...

Sobre la mudanza: Primero que nada, tener todo embalado en cajas con breve descripción de su contenido... Arrendar camión grande de una, ya que cada viaje sale salado.
Y muuuuucha paciencia...
Suerte.

11:13 AM  
Blogger Ipnauj said...

¡Qué bien contado! El relato nos alerta sobre las diferencias de lo evidente con lo inrerior. Me gustó mucho.

Un gran saludo.

1:12 PM  
Anonymous Von Will said...

Que suerte la tuya!
Lo que es yo....ni siquiera tengo bicicleta....:(

1:45 PM  
Blogger Abril_de_otoño said...

es verdad, peor muchas cosas dependen de los ojos con los que miras el otoño,
o el sentido que le quieras dar,
detente y por atencion en los detalles, descubriras cosas hermosas, que ninguna otra estación te regala.

besos..

4:19 PM  
Blogger nerd-son said...

Macooooo.....muy bueno!!!!
(historias de ayer y hoy}
nos vemos!!!!!

5:19 PM  
Blogger tuerten said...

Me gustan las historias que después de abofetearte la cara con espanto, te hacen un guiño y te sonríen complacientemente. Sobre todo si están bien contadas. You know-how.

Un saludo.

8:00 PM  
Anonymous venezolanita said...

wao!! interesante tu relato acabo de pasar por una situacion parecida mas no igual!!! me gusto!!!

1:52 AM  

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