
"Queda el eco de tu voz, que atraviesa el olvido"
Escucho una canción manida y me pregunto dónde cresta quedaron esas intensidades
que marcaron de manera tan potente el fin de mis 20 y principio de los 30.
Ya no tento rollos con la edad. Debe ser que me acerco a paso rápido a los 40.
Y definitivamente ya no hay hombres generando rollos en mi día a día.
Pero de alguna manera es eso lo que me inquieta.
La "falta de".
No de sexo, sino de historias.
En algún momento de los 20-30 me definí como CuentaCuentos.
Y ahora resulta que no lo soy.
Que más que otra cosa soy una CuentaHistorias.
Que es lo mismo, pero no es igual.
Y reviso el porqué.
Las crisis de pánico se acabaron.
Me compré el mentado perro.
Dejé de fumar.
Bebo poco y casi nunca,
y me volví semi célibe por opción.
Semi. De "a medias", porque eso es lo único que aún no he aprendido a controlar.
Las pasiones...
El tema es que hacía rato ya que ningún hombre me apasionaba.
Como que el tema se desgastó.
O gastó.
Como sea, me hacen falta esas noches de rock y sexo a tientas envuelta en un hálito alcohólico que nunca supe bien si era mío o suyo. De él. Del músico que me volvía loca por ese entonces.
Y no es que él ahora no esté. Al final, y con todos los altibajos
-incluido el pelota el pelotudo de Guridi de por medio-,
consolidamos este año 10 años de relación.
Relación en el sentido semántico y no connotativo de la palabra.
Porque con mi músico sigo relacionandome siempre o casi y, en ocasiones, muy a mi pesar.
Porque se suponía que la historia era sólo eso. Una anécdota.
Y acá estamos.
Yo pidiéndole más tiempo.
Él sin darmelo, pero atento como siempre a mis vaivenes.
Queriéndonos profundamente, pero a medias.
En el fondo nos trivializamos.
Nos aburguesamos.
Ahora hacemos el amor de día y a la hora de almuerzo.
Hablamos más y tiramos menos.
¿Es eso a lo que aspiran las parejas cuando se habla de consolidación?
¿Dejar de sentir pasión por el otro y empecinarse en sentir pasión por "la relación",
como si "la relación" adquiriese personalidad y vida propias...?
...Como el hoyo...
Yo opté por un camino diferente...
y las trivializaciones que aporta la cotidianeidad no me van.
Sí, quiero más sexo.
Pero no para solucionar huevadas,
sino para sentirme viva otra vez.
Y no quiero que sea a la hora de almuerzo.
Quiero que sea de noche.
Con un vaho a prohibido impregnando cada gesto.
Con más tacto que miradas.
Con menos palabras y más gemidos.
Con ese algo de "me importas poco y me vuelves loco" con que nos amábamos hace 10 años.
Pero, como siempre, no logro decírselo.
En cambio, busco escapadas.
Y me da un poco de miedo...
Porque parece que me estoy apasionando con otro.